Psicoterapia de Grupo

Psicoterapia de Grupo

¿Qué es la Psicoterapia de Grupo?

 

La psicoterapia de grupo es un tratamiento terapéutico que se realiza a un conjunto de personas que se reúnen periódicamente en un lugar y momento determinados,  coordinado o dirigido por un psicoterapeuta especializado en psicoterapia de grupo, con el objeto de trabajar conflictos individuales o dificultades en las relaciones entre las personas, que pueden ser abordados y resueltos con la ayuda del grupo, enriqueciéndose de las experiencias, puntos de vista y modos de hacer diferentes. En este sentido el grupo ofrece una efectividad y fuerzas únicas.

 

El hombre es un ser social, nace, crece y se desarrolla en grupos. La psicoterapia de grupo plantea el tratamiento del individuo en su contexto natural, junto a otras personas, donde poder interactuar, escuchar y ser escuchado, ver y ser visto, sentir, y ejercer diferentes roles, y a partir de aquí comprender las causas de su sufrimiento y encontrar soluciones in situ, en el aquí y ahora del grupo, con el apoyo y contención del terapeuta y los demás miembros del grupo.

 

Jacobo Levy Moreno (creador del Psicodrama) acuñó el término Psicoterapia de Grupo, para él la estructura del grupo está elementalmente constituida por la red de interrelaciones intragrupales, es decir, que está conformada por la relación e interacción entre los individuos y es en esta interacción en la que se centra el trabajo terapéutico.

 

¿Por qué es efectiva la Psicoterapia de grupo?

 

  • Porque es un modo de tratar a las personas en su medio natural, dado que vivimos en relación, es decir en grupo.
  • Porque, tomando las palabras de Santos Scavuzzo, en el seno del grupo se produce el fenómeno vincular a través del cual se visualiza la estructura psicológica  tanto del individuo como del grupo. Los vínculos conflictivos se expresan en el grupo terapéutico, y en éste pueden ser elaborados y modificados.
  • Porque en un grupo, los pacientes actúan como agentes terapéuticos entre sí amplificando de este modo su valor curativo, dado que la particular mirada que aportan los demás miembros ofrece otra perspectiva y se complementa con la del terapeuta.

 

¿En qué puede ayudarte?

 

El grupo terapéutico ofrece un locus y una matriz, es decir que se crea un lugar y espacio, un campo donde se generan una serie de interacciones que proporcionan las condiciones óptimas para desarrollar diferentes áreas de la persona, en un espacio de seguridad, acompañamiento y contención.

 

En el grupo se evidencian los modos de relación de cada persona, lo que permite un mayor conocimiento de uno mismo en la medida que es posible explorar cómo se es percibido por otros y qué generan los modos de actuar propios.

 

A su vez el grupo terapéutico ofrece la oportunidad de modificar, ensayar, probar con la práctica nuevos modos de relacionarse en un clima de colaboración, escucha, observación y respeto.

 

Esto permite desarrollar una mayor capacidad de comprensión y empatía no sólo en el grupo, sino también fuera de él, es decir en el contexto social.

 

¿Qué tipo de problemas se abordan?

 

De igual modo que en la terapia individual, con la terapia de grupo se pueden abordar una diversidad de enfermedades y síntomas. Puede ser útil para personas que desean desarrollar habilidades interpersonales, o para aquellos/as que tienen dificultades en las relaciones con otras personas, inhibiciones o fobias, ansiedad, estrés, depresión o tristeza prolongada, rigidez corporal, obsesiones, trastornos de la alimentación, toxicomanías, trastornos de personalidad, duelos y pérdidas, ente otras.

 

¿Cómo es una sesión de Psicoterapia de Grupo con Psicodrama?

 

El Psicodrama fue la primera corriente que introdujo el cuerpo en acción en la psicoterapia, dando importancia no sólo al lenguaje verbal, sino también a la comunicación que se realiza a través del cuerpo. Desde esta perspectiva es posible acceder a recuerdos y emociones que no tienen un lugar en el discurso, que no pueden expresarse a través de la palabra y si a través de gestos, movimientos o expresiones corporales.

 

Rojas Bermúdez habla de tres dimensiones del psiquismo, la mente, el cuerpo y el ambiente, a través del Psicodrama podemos acceder a ellas e intervenir de una manera natural y muy eficaz.

 

Como comentábamos en la sección dedicada al Psicodrama, la sesión terapéutica se divide en tres etapas: caldeamiento, dramatización y comentarios.

 

Al inicio de la sesión hay un caldeamiento inespecífico, en el cual participa todo el grupo, mediante el movimiento corporal, el desplazamiento por el espacio y la utilización de técnicas activas. Así, el grupo se prepara para la acción: la dramatización. El caldeamiento se asemeja al calentamiento previo que hacen los deportistas para preparar al organismo para un buen rendimiento físico.

 

Del caldeamiento grupal surge un/a protagonista, con él se realiza un caldeamiento específico para la acción dramática.  El/la protagonista pasará a interpretar en el escenario una situación real o simbólica, ya sea solo/a o con ayuda de los Yo-Auxiliares (profesionales adecuadamente formados y que son parte del equipo terapéutico) o con ayuda de los compañeros/as del grupo que jugarán diversos papeles.  El protagonista podrá  representar situaciones de su vida a través de la acción, y esto le permitirá llegar a una comprensión de lo sucedido, situarse como observador de su propia escena y explorar nuevos modos de actuar en el aquí y ahora.  Este es el núcleo de la sesión, la dramatización.

 

Según la línea metodológica de Rojas Bermúdez, la dramatización puede ser dos maneras:

  • Dramatización: como una interpretación o actuación de situaciones reales o imaginarias, pasadas o futuras.
  • Imagen: mediante la construcción de imágenes,  es decir de modo simbólico, con objetos o personas, ya sea de aspectos internos, pensamientos o emociones, etc. que le ayudarán a adquirir una nueva visión y comprensión, y del mismo modo tendrá la oportunidad de encontrar una solución ensayando nuevas formas o realizando cambios en la escena.

 

El caldeamiento inespecífico (con el que se inicia la sesión) comprende a todo el grupo cohesionándolo y preparando  el clima adecuado para que surja el protagonista, que es el emergente grupal. Por esto la dramatización que realiza este último, además de abarcar su situación personal, tiene puntos de contacto con la de los demás miembros. Es decir, que es representativa de una temática común al grupo. De manera que lo dramatizado por un miembro resuena en el resto o, dicho de otro modo le evoca situaciones  personales.

 

En el tercer momento de la sesión, en los comentarios, se comparten y elaboran los efectos que produjo la dramatización, tanto en el protagonista, como en los demás integrantes. Podemos decir entonces que en la resonancia reside, en gran parte, la posibilidad curativa del psicodrama: lo trabajado por el protagonista, emergente del grupo, es terapéutico para sí mismo y para todo el grupo.